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ESTIMACIÓN DEL COSTO DE REPARACIÓN DEL DAÑO AMBIENTAL EN EL SUELO DE CACAO EN LA PROVINCIA DE COTOPAXI-ECUADOR.
ESTIMATION OF THE COST OF REPAIRING THE ENVIRONMENTAL DAMAGE IN THE COCOA SOIL IN THE PROVINCE OF COTOPAXI-ECUADOR.

Sergio Leonardo Pino Peralta, Mgs.

Magíster en Economía Agrícola y Desarrollo Rural

(Ecuador)
Docente titular a tiempo completo de la Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad de Guayaquil, Ecuador.

sergio.pino@ug.edu.ec


Alfonso Casanova Montero, PhD.

Doctor en Ciencias Económicas (Cuba).

Docente titular a tiempo completo de la Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad de Guayaquil, Ecuador.

alfonso.casanovam@ug.edu.ec


ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

Recibido: 9 de noviembre de 2018.

Aceptado: 11 de enero de 2019.

 

RESUMEN

Ecuador es reconocido a nivel mundial por ser el mayor oferente de cacao fino de aroma (variedad arriba), cuya materia prima es muy demandada por la industria chocolatera, especialmente por países europeos, quienes la utilizan en la elaboración de los más finos chocolates “dark”. El avance sostenido de la variedad CCN51 en la zona de esta investigación, está ocasionando problemas ambientales por el uso de agroquímicos para el control de enfermedades y plagas, deterioro de la flora y fauna, así como del suelo y fuentes de agua.  El objetivo del presente artículo es valorar económicamente el daño ambiental provocado por la intervención antropocéntrica, por medio de la estimación del costo de reparación del recurso suelo en la zona afectada por la siembra del cacao CCN51. La metodología para estimar el daño ambiental en esta región fue de tipo longitudinal, mediante un modelo matemático que permitió calcular el costo de reparación del suelo entre los años 2011 y 2018. El estudio confirmó que existe un daño ambiental al suelo, por efecto del cambio de variedad en este período de análisis, calculado a un costo de USD 764,00/ha. para reparar ese recurso. Por ello, se sugiere que los gestores de la política pública agropecuaria del Ecuador consideren estos resultados ambientales como aporte al sector cacaotero.

Palabras clave: cacao arriba, costo de reparación, daño ambiental, ecosistema, valoración económica.

 

ABSTRACT

Ecuador is recognized worldwide for being the largest supplier of fine aroma cocoa (variety Arriba), whose raw material is highly demanded by the chocolate industry, especially by European countries, who use it in the production of the finest chocolates "dark". The sustained advance of the CCN51 variety in the area of ​​this research is causing environmental problems due to the use of agrochemicals for the control of diseases and pests, deterioration of the flora and fauna, as well as the soil and water sources. The objective of this article is to economically assess the environmental damage caused by anthropocentric intervention, by estimating the cost of repairing the soil resource in the area affected by the cocoa planting CCN51. The methodology for estimating environmental damage in this region was longitudinal, using a mathematical model that allowed calculating the cost of soil repair between 2011 and 2018. The study confirmed that there is environmental damage to the soil, due to the change of variety in this period of analysis, calculated at a cost of USD 764.00 / ha. to repair that resource. Therefore, it is suggested that the managers of the agricultural public policy of Ecuador consider these.

Keywords: arriba cocoa, repair cost, environmental damage, ecosystem, economic valuation.


INTRODUCCIÓN

En la actualidad las organizaciones se ven obligadas a dar respuestas efectivas ante el contexto global cada vez más competitivo y complejo en el cual se ven inmersas, apoyadas mayoritariamente en sus procesos por las tecnologías de información (TI) como un aliado clave para mantener su competitividad en el largo plazo y en esa medida garantizar el cumplimiento de sus objetivos.

Las tecnologías de la información a menudo implican grandes inversiones de capital en las organizaciones, mientras que, las empresas se enfrentan en justificar a los múltiples socios que están demandando la creación de valor de negocio a través de estas inversiones (Van Grembergen, De Haes & Guldentops, 2004).

A pesar de ello, una gran cantidad de organizaciones hacen grandes esfuerzos e inversiones en adquirir tecnologías de información (TI) con el objetivo de ser más eficientes, y en ese sentido cumplir con su misión y planeación estratégica.

De igual manera, la organización se vuelve más preocupada en el papel de la tecnología de la información (TI) como facilitador de negocios. Siendo una de las formas de mejorar su rendimiento y calidad del servicio, con el aumento de la inversión de TI (Kumaralalita, Nizar y Chahyati, 2011).

Las organizaciones deben ser conscientes de la importancia de los datos y la información, para ello es necesario que realicen una adecuada y oportuna gestión de la información interna y externa, las cuales le permiten ser competitivo en el mercado (Mamani, 2018).

Para las organizaciones el uso de datos es cada vez más sofisticados, generando nuevas demandas que llevan consigo diferentes formas de manejar estos datos (Al-Ruithe, Benkhelifa & Hameed, 2018). Sin tomar en cuenta el tamaño de las organizaciones cada día adquiere mayor relevancia los problemas por los grandes volúmenes de datos e información que afectan de manera significativa la toma de decisiones, pues existen poco o casi nulos controles de esos procesos.

Es necesario que, a nivel empresarial, exista un equilibrio entre las necesidades de datos del negocio y el gobierno de TI, a fin de que los usuarios puedan obtener de manera ágil y precisa el acceso a los mismos, y el equipo de TI tenga el control centralizado de los procesos en la organización. Los usuarios necesitan poder explorar los datos y dar respuestas a sus preguntas sobre la marcha, sin tener que esperar a que la gestión de TI cree o actualice sus aplicaciones. Éstos deben garantizar un gobierno de datos seguros, consistentes, fiables y robustos.

A partir del contexto antes descrito el presente artículo pretende dar respuesta a ¿Cuáles elementos caracterizan la relación entre el gobierno de TI y las herramientas de inteligencia de negocios que permitan garantizar una adecuada gestión de los datos? Para ello se realizará una revisión bibliográfica sistemática de referentes conceptuales y de expertos a fin de plantear un análisis crítico que permita la comprensión de los beneficios para las organizaciones del gobierno de datos.

1. REVISIÓN TEÓRICA

1.1 Gobierno de las tecnologías de información (TI)

Es oportuno comenzar en la indagación o exploración teórica a partir del propio término gobierno, el cual proviene de la palabra griega kubernao, denota “pilotar un barco” o “capitán de un barco”. La connotación presentada hace alusión principalmente al hecho de ejercer control y dirección sobre algo.

Antes de presentar el concepto de gobierno de tecnologías de información o gobierno de TI se hace necesario puntualizar lo que se conoce como gobierno empresarial, considerado como el marco que cubre el gobierno corporativo y todos los aspectos de gestión del negocio en una organización, estructurados de tal manera que, aseguren el cumplimiento de las objetivos y metas estratégicas y de una buena gestión. Es por ello que, se requiere un balance entre sus componentes: la conformidad y el desempeño.

En primer lugar, el gobierno corporativo, cuya misión es la conformidad, y, por otro lado, el gobierno de negocio, cuya misión es el desempeño. Esta relación se ilustra en la Figura 1. La conformidad se consolida a la legislación, políticas, responsabilidad y seguridad. El desempeño exige que las tecnologías de información se involucren en la organización, para crear valor. Ambos están íntimamente relacionados, pues el gobierno corporativo entrega informes de un ciclo económico y se rinde cuentas sobre esa información, para lo cual se hace necesario controlar la ejecución de todos los procesos que generan esta información, lo hace a través de los dominios donde en el gobierno de negocio, aparecen los activos de la empresa y dentro de esos activos está la tecnología de información, es decir, el concepto de gobierno de TI está dentro del gobierno de negocio, como una dimensión del gobierno empresarial (Muñoz & Ulloa, 2011).

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Estos referentes del gobierno corporativo no son nuevos, a partir del impacto financiero a raíz de escándalos minaron la confianza tanto del inversionista institucional como individual trayendo consigo mayor  preocupación sobre la capacidad y la resolución de las empresas privadas para proteger a sus partes interesadas dada la desconfianza de las partes, se da una mayor preocupación sobre la capacidad y la resolución de las empresas privadas  para proteger a sus partes interesadas  (Weill & Ross, 2004) .

La gobernanza empresarial de TI o gobierno de TI es una parte integral del gobierno corporativo ejercido por el consejo y aborda la definición e implementación de procesos, estructuras y mecanismos relacionales en la organización que permiten a las personas de negocios y TI ejecutar sus responsabilidades en apoyo de la alineación de negocios/TI la creación de valor comercial a partir de las inversiones de negocio habilitadas para TI (De Haes &. Van Grembergen, 2015).

Del contexto descrito, se propone un marco que permite vincular el gobierno corporativo y el gobierno de TI tal como se ilustra en la Figura 2, en la cual se presenta en la parte superior las relaciones de la junta directiva. Mientras que el equipo ejecutivo sénior, como agente de la junta, se articula con estrategias y comportamientos deseables para cumplir con los mandatos de la junta (Weill & Ross, 2004).

La Figura 2, muestra los seis activos clave mediante la cual cada empresa logra sus estrategias y genera valor al negocio. El equipo ejecutivo superior crea mecanismos para gobernar el gestión y uso de cada uno de estos activos de forma independiente y juntos. Los elementos clave de cada activo incluyen lo siguiente:

  • Personas: habilidades, trayectorias profesionales, capacitación, informes, tutoría, competencias, etc.
  • Financieros: efectivo, inversiones, pasivos, flujo de caja cuentas por cobrar, etc.
  • Físicos: edificios, planta, equipo, mantenimiento, seguridad, utilización, etc.
  • Propiedad intelectual: incluido el producto, servicios, y know-how de procesos formalmente patentados, con derechos de autor, o incrustado en las personas y sistemas de las empresas.
  • Información y TI: datos digitalizados, información y conocimiento sobre clientes, desempeño de procesos, finanzas, sistemas de información, etc.
  • Relaciones: dentro de la empresa, la marca y la reputación con los clientes, proveedores, unidades de negocio, reguladores, competidores, canal socios, etc.

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El proceso de gobierno de TI comprende la estrategia de TI e impulsa la TI y sus procesos, para obtener los recursos necesarios y ejecutar sus responsabilidades. Los procesos de TI informan sobre estas responsabilidades en el resultado del proceso, el rendimiento, los riesgos mitigados y aceptados, y los recursos consumidos. Los informes deben confirmar que la estrategia se ejecuta correctamente o proporcionar indicaciones de que se requiere una redirección estratégica.

Se precisa entonces el gobierno de TI como aquella estructura de relaciones y procesos para dirigir y controlar la empresa hacia el logro de sus objetivos, por medio de agregar valor, al tiempo que se obtiene un balance entre el riesgo, el retorno sobre las TI y sus procesos (Muñoz & Ulloa, 2011).  El gobierno efectivo de TI debe abordar tres preguntas: ¿Qué decisiones deben tomarse para garantizar una gestión eficaz y uso de TI? ¿Quién debería tomar estas decisiones? ¿Cómo se tomarán y supervisarán estas decisiones? (Weill & Ross, 2004)

De igual manera, el gobierno de TI es definido como los procesos que aseguran el uso eficaz y eficiente de TI para permitir que una organización logre sus objetivos. (Gartner Inc., 2018) integrando procesos y estructuras en las organizaciones que permiten a las empresas y TI ejecutar sus responsabilidades, al tiempo que maximizan el valor creado a partir de sus inversiones en TI (De Haes y Van Grembergen, 2009).

Asimismo, el gobierno de TI es conocido como gobierno corporativo de TI, constituye un subconjunto de gobierno corporativo que se ocupa de los activos de TI de la empresa. En una analogía con el gobierno corporativo, el gobierno de TI se ocupa de la supervisión de los activos de TI, su contribución al valor del negocio y la mitigación del riesgo relacionado con TI (De Haes, Joshi, Huygh y Jansen, 2017). Este gobierno incluye unidades organizativas con sus roles y responsables para tomar decisiones de TI; así como también habilita los contactos entre las organizaciones y la administración de TI funcionen para la toma de decisiones. Esto se puede ver como una especie de plan de cómo el marco de gobernanza se organizará estructuralmente, el cual al ser implementado se ha observado una mezcla holística de varias estructuras, procesos y mecanismos de relacionales tal como se muestra en la Figura 3 (De Haes & Van Grembergen, 2015).

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El gobierno de TI es responsabilidad de la junta directiva o ejecutivo de las organizaciones pues ellos ejercen el liderazgo y autoridad dentro de la estructura organizativa de ésta. Ella apoya que las coordinaciones o direcciones de TI entreguen valor a los objetivos institucionales por ello, la junta de directores o la alta gerencia deben definir claramente el propósito de estas unidades de TI, ampliar las responsabilidades y facultades que respalden al gobierno TI, proveer estructuras y procesos que garanticen que las TI soportan las estrategias de la organización (Espinoza, 2017).

Según el informe IT Governance Broad Briefing del IT Governance Institute (2003) una de las claves para el éxito del desempeño de TI es la inversión óptima, utilización y asignación de recursos de TI (personas, aplicaciones, tecnología, instalaciones, datos) en el servicio de las necesidades de la empresa. La mayoría de las empresas no pueden maximizar la eficiencia de sus activos de TI y optimizar los costos relacionados con estos activos. Además, el mayor desafío en los últimos años ha sido saber dónde y cómo externalizar, de manera que proporcionen los valores prometidos a un precio aceptable.

El IT Governance Institute (2003) plantea cuatro principios fundamentales los cuales permiten aclarar el rol empresarial de las TI, entre ellos están: dirigir y controlar, responsabilidad, actividades y rendición de cuentas.

Asimismo, el gobierno de TI tiene interesados internos y externos, con distintas preocupaciones, a las que el gobierno de TI tiene que darles respuesta. Entre los interesados internos se pueden mencionar al gerente de TI, la junta directiva y los gerentes ejecutivos y de negocios, el gerente de riesgo y cumplimiento y el auditor de TI. Los interesados externos son fundamentalmente los auditores externos, los clientes, los reguladores y los proveedores, cada uno con preguntas e inquietudes particulares. Constituye una clave para su efectividad, además del compromiso de la junta directiva “conocer la ética y la cultura de ésta; las leyes, reglamentos y políticas vigentes; las normas internacionales; las prácticas de la industria y el entorno competitivo” (Hidalgo, 2013).

Finalmente, el gobierno de TI trae consigo cambio en la cultura y comportamiento del personal de la organización, pues conlleva a la empresa a tomar ventajas de sus datos e información logrando con esto maximizar sus beneficios, capitalizar sus oportunidades y obtener ventaja competitiva.

 

 

1.2 Gobierno de datos.

El gobierno de datos es una disciplina de control de calidad para agregar nuevo rigor y disciplina en el proceso de administrar, usar, mejorar y proteger información organizacional (IBM, 2007).

El gobierno de datos es el ejercicio de la toma de decisiones y la autoridad para asuntos relacionados con los datos. Constituye un sistema que proporciona reglas y políticas de manera proactiva para permitir la eficiencia continua prestación de servicios al tiempo que proporciona mecanismos para abordar la calidad de los datos problemas a medida que se identifican (Jones, 2018).

Es por ello que, el poder competitivo que puede tener una empresa se basa en la calidad y cantidad de la información que sea capaz de usar en la toma de decisiones (Rosado y Rico, 2010).

El gobierno de datos se concibe como aquella disciplina encargada de la orquestación de gente, procesos y tecnología que permite habilitar a una compañía a apalancar la información como un recurso de valor empresarial, y al mismo tiempo, se encarga de mantener a los usuarios, auditores y reguladores satisfechos, usando la mejora de la calidad de los datos para retener clientes, constituyendo y guiando a nuevas oportunidades en el mercado (Martínez, 2012).

Por esta razón, constituye hoy un reto para los jefes o directores de TI (CIO - Chief Information Officer), el hecho de que los datos y su análisis conjuntamente con la información que generan apoyen a las organizaciones en las operaciones con innovaciones y de esta manera se impulsen mejoras en la productividad. En ese contexto, se plantea como gobierno de la información o gobierno de datos a la especificación de los derechos de decisión y un marco de rendición de cuentas para garantizar un comportamiento apropiado en la valoración, creación, almacenamiento, uso, archivo y eliminación de información. Incluye, además, los procesos, roles y políticas, estándares y métricas que aseguran el uso eficaz y eficiente de la información para permitir que una organización logre sus objetivos (Gartner Inc., 2018).

Una vez que la organización ha tomado la iniciativa de establecer el gobierno de datos como primer requisito se plantea un programa de gobierno de datos a fin de que al personal se le asigne como responsable de “sus” datos del negocio, para que asegure su validez y precisión. Estos deben formar un consejo (de áreas de negocio y tecnología) que se reúna con constancia para definir planes de acción y actividades que tengan como objetivo la mejora de la información (Martínez, 2012).

El programa de gobierno de datos promoverá acciones tendientes a un trabajo autónomo, productivo y confiable que garantice una gestión de datos, a través de la implementación de nuevas herramientas que hagan al usuario más independiente y caracterizado por el autoservicio.

Los pasos de implementación del programa de gobierno de datos planteados por Martínez (2012) representado en la Figura 4 comprenden lo siguiente:

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Paso 1. Establecer metas.

Estas metas deben ser específicas, medibles y apegadas al éxito del negocio o a los procesos e iniciativas que guíen a ese mismo éxito. Se establecen dos tipos de metas: situacionales y sustentables.

 

 

 

Paso 2. Definir métricas.

Para verificar si el programa cumple con las metas planteadas se definen métricas, éstas deben ser reales y medible, permiten medir para un proceso en particular como el impacto en el negocio de la mejora en la calidad de datos.

Paso 3. Tomar decisiones.

A partir de las métricas definidas y su análisis respectivo se planea cada decisión como una política. Quién participa en la decisión, cómo fueron usadas las métricas para justificarla y cómo fue analizada la información, son importantes indicadores claves de decisión. Algunas decisiones requieren velocidad y autoridad, por ello se recomienda un sistema de Gobierno de Datos inteligente, se debe escoger el que mejor cubra las metas situacionales y sustentables.

Paso 4. Comunicar políticas.

Independientemente del modelo a utilizar para definir las políticas, éstas deben ser comunicadas de manera efectiva para lograr los resultados deseados. Para lograr las metas colectivas, el personal de la organización que está en el proceso gobernado necesita entender las políticas, así que es importante medir no sólo los indicadores de desempeño y de gestión, sino también la forma en la que las políticas son comunicadas.

Paso 5. Medir Resultados.

Es necesario medir qué tan bien las políticas logran las metas sustentables y situacionales del programa. Lo deseable es tener procesos de captura de hechos o información organizacional de forma tan automática como sea posible que facilite una petición de cambio de política. Se espera un éxito incremental y que su desempeño se base en ajustes a un proceso iterativo de creación e implementación de políticas.

Paso 6. Auditar.

La auditoría es el proceso clave y la técnica que subraya muchos de los pasos medibles anteriores. Pero auditar periódicamente no es suficiente; además es importante realizar una investigación y definir por qué sucedieron las cosas y registrar esas razones. Con el tiempo, se tendrá un registro preciso de los errores y omisiones, que ayudará a evitar errores pasados y tomar mejores decisiones de gobernabilidad en el futuro.

Tal como se concibe el gobierno de datos no desempeña función de tecnología, pues principalmente parte del impulso del propio modelo de negocio y se convierte en un puente entre la gestión empresarial y proveedores de tecnología. El amparo ejecutivo proviene del negocio. El gobierno de datos y la administración de datos representan colaboraciones de expertos en materia empresarial e información personal de arquitectura. La administración de datos es proporcionada por varios tecnólogos supervisados por una gestión de información empresarial unidad. Donde la arquitectura de información abarca la gestión de datos (el qué, cuándo y dónde), la gobernanza de datos describe roles y responsabilidades (quién, cómo y por qué).

El gobierno de datos se refiere a los cuerpos organizacionales, reglas, derechos de decisión y responsabilidad de las personas y la información sistemas mientras realizan procesos relacionados con la información. En otras palabras, es la identificación de aquellos con toma de decisiones responsabilidad de la gestión de datos (Jones, 2018).

De ello se desprende que la organización considera el dato como activo que debe ser gestionado de forma eficiente dándole valor de múltiples formas orientado a la utilización de herramientas de inteligencia de negocios que incrementan beneficios, reducen costes, mejoran el conocimiento y las interacciones con clientes, proveedores, empleados y procesos.

1.3 Inteligencia de negocios.

La inteligencia de negocios se define como la habilidad corporativa para tomar decisiones, la cual proporciona una manera rápida y efectiva de recopilar, abstraer, presentar, formatear y distribuir la información de sus fuentes de datos corporativos (Rosado y Rico, 2010).

De igual manera, se acuña el término de inteligencia de negocios al conjunto de herramientas y técnicas de aplicación tecnológica como de gestión empresarial, que permiten desde una formulación estratégica y con el objetivo de dar soporte al proceso administrativo, la extracción de datos y generación de información separada, jerarquizada y centralizada (Lozano, 2011).

Peña (2006), plantea el término inteligencia de negocios caracterizándolo por una amplia variedad de tecnologías, plataformas de software, especificaciones de aplicaciones y procesos, favorece la toma de decisiones que mejoren el desempeño de la empresa y promover su ventaja competitiva en el mercado.

Se plantea entonces que, la inteligencia de negocios comprende una variedad de metodologías, aplicaciones y tecnologías que permiten a la organización congregar, acceder, transformar y analizar los datos, transacciones e información no estructurada con la finalidad de que los usuarios tomen mejores decisiones de negocio. Para ello se debe llevar a cabo la explotación directa por medio de consulta, reportes, informes o haciendo uso de la analítica con sus variantes para la conversión en conocimiento (Reyes y Reyes, 2015).

Con la implementación de inteligencia de negocios en las organizaciones se proporcionan las herramientas necesarias para aprovechar los datos almacenados en las bases de datos de los sistemas transaccionales para utilizar la información como respaldo a las decisiones, reduciendo el efecto negativo que puede traer consigo una mala determinación (Rosado y Rico, 2010).

Permite de igual manera, localizar y acceder a la información que es más relevante para los consumidores y a los productores que manejan los procesos analíticos, comerciales y de decisión de la empresa. Facilita información en los formatos más útiles, presta atención a la eficiencia de los procesos y tecnologías mediante los cuales se proporciona información.

Existen normas, marcos de referencia y modelos que tratan de forma global lo referente a los procesos de organización y administración de TI y quizás, por acometerlo de forma genérica, no proveen lineamientos claros y definidos sobre cómo desarrollar las actividades propuestas (Montaño, 2014)

La inteligencia de negocios contribuye a la toma de decisiones para que mejore el desempeño de la empresa y promover su ventaja competitiva en el mercado. Faculta a la organización en mejores decisiones y más rápidas. Orienta la conversión de datos en información como “puente” entre las grandes cantidades de datos y la información que los tomadores de decisiones requieren cotidianamente (Calzada & Abreu, 2009). Se emplean “indicadores de desempeño clave” destinados a colectar información de las métricas que afectan unidades particulares de la empresa, así como al todo de la misma. (Peña, 2006).

El uso de las tecnologías de inteligencias de negocios permite colocar los datos al alcance de los directivos para la toma de decisiones, utilizando herramientas que extraigan los datos de la mejor manera para posteriormente almacenarlos en un repositorio optimizando la entrega de información de forma rápida y resumida que haga posible un análisis detallado y completo de los indicadores que muestren el desempeño y comportamiento de las actividades desarrolladas (Vercellis 2009).

De todo lo expuesto, se puede expresar que la inteligencia de negocios facilita a los usuarios para acceder a los datos independientemente de la fuente de donde procedan. De igual manera, pone a disposición de los usuarios las herramientas de análisis que permitan trabajar únicamente con los datos que ellos necesitan. En resumen, la característica más atractiva de este tipo de herramientas es el nivel de autonomía que brinda al usuario final, ya que no dependerá de profesionales expertos en informática para la elaboración de sus informes de negocio (Colina, 2017).

En efecto, el éxito para la organización en el uso del mejor software de inteligencia de negocios depende de los cambios o transformaciones a nivel de cultura, procesos, habilidades y la infraestructura necesarios para hacerla funcionar. Muchas organizaciones aún enfrentan dificultades para determinar cómo administrar su información empresarial y aprovechar su uso para impulsar sus decisiones (Calzada & Abreu, 2009).

2. MATERIALES Y MÉTODOS

Esta investigación se ubica dentro de un estudio exploratorio dado que se hacen referencia al gobierno de datos, término éste que aún está bajo investigación, se requiere artículos o investigaciones como ésta para describir referentes principales que surgen de la relación entre el gobierno de TI y la inteligencia de negocios que tributen y profundicen en el gobierno de datos. Se inició con la revisión sistemática de literatura a partir de la compilación de resúmenes y estudios previos.

Se procedió a la búsqueda y definición de palabras clave en bases de datos y revistas científicas de alto impacto de temas individuales para finalmente sintetizar y analizar lo encontrado. Para la indagación se efectuó un análisis de material bibliográfico recabado en diferentes fuentes especializadas. Se aplicaron métodos teóricos inductivo –deductivo para el análisis de la información.

Posteriormente, se realizó una caracterización del gobierno de datos como elemento que emerge de la relación entre el gobierno de TI y la inteligencia de negocios proporcionando una guía para posteriores investigaciones.

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También, el estudio es de tipo correlacional, pues mide el grado de relación que tienen las variables en estudio, pues una mayor aplicación de agroquímicos para la producción de cacao CCN51, supone un mayor daño ambiental en el suelo; además, de ser longitudinal, toda vez que los datos fueron tomados a través del tiempo, para realizar análisis comparativos entre períodos diferentes con el propósito de establecer el cambio ocurrido tanto en los niveles de rentabilidad financiera como en el daño ambiental ocurrido en el tiempo (Müggenburg y Pérez 2007).

Para valorar económicamente el daño ambiental, se estimaron todos los costos para reemplazar o reponer el bien ambiental afectado o deteriorado. (aspecto biofísico del suelo).  Para una aplicación adecuada de este método de valoración, en este estudio se conoció la situación antes de que el bien se haya contaminado o dañado. En este sentido, se obtuvo información del estado físico – químico del suelo en la zona de estudio del año 2011, la cual se comparó con el estado actual del suelo (2018), lo que permitió contar con parámetros comparativos que determinaron cambios y en base a esos cambios, se valoraron los costos de reposición del recurso suelo en relación al estado anterior a su afectación (Peña,1989).

El costo de la reparación del bien ambiental hasta los niveles aceptables se determinó por la magnitud del daño ocasionado, las características del suelo, el tiempo de la recuperación y el área afectada. Gráficamente, el costo de recuperación (CR) es el área correspondiente bajo la curva f(x) en el intervalo de tiempo (0, T), donde x es un vector de variables que explican la afectación biofísica del recurso natural (Barrantes y Di Mare 2001) (Fig. 2).

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Para obtener el requerimiento interno de los elementos químicos faltantes en el suelo (nitrógeno y fósforo), se calculó con la siguiente fórmula:

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3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Para determinar el daño del bien ambiental suelo, se consideraron  los resultados de los análisis de suelos realizados en el mes de abril de 2011, en el marco de la ejecución del proyecto de investigación denominado “Investigación agro-socioeconómica de la cadena de valor del cacao Fino de Aroma con Organizaciones de Pequeños Productores en las estribaciones de cordillera de las Provincias de Los Ríos, Cotopaxi y Bolívar-Ecuador”, que fue contrastarlo con los análisis de suelos realizados en junio de 2018 en lotes de cacao de productores de la UOPAM.

Una consideración importante es que las muestras de suelos, tanto en el 2011 como en el 2018 fueron tomadas en las parcelas donde los productores tenían sembrado cacao arriba; y en la actualidad han migrado a cacao CCN51, procedimiento que permitió realizar el análisis físico – químico comparativo en épocas y tipos de cacao diferentes. Las muestras tomadas mediante el método de zigzag a una profundidad de 20 cm donde está concentrada el 80% del sistema radical de la planta de cacao En este contexto, los resultados de los análisis comparativos entre estos años, desde el punto de vista ambiental y conservacionista evidencia que en las parcelas donde se produjo la reconversión de cacao arriba por cacao CCN51 se encontraron diferencias sustanciales (Tabla 1).

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No hubo variación significativa del elemento N, pero el contenido de materia orgánica disminuye ostensiblemente de 3,9 en el 2011 a 1,9 en el año 2018. La materia orgánica mejora las propiedades físicas y químicas del suelo elemento clave en la aportación de Nitrógeno. Algunos elementos disminuyeron drásticamente su concentración, como el P (50%), S (37%), Cu (63%), B (45%) y Fe (42%); mientras que otros aumentaron significativamente, tal es el caso del K (160%), Ca (40%), Mg (150%), Zn (40%) y Mn (800%).

 

En cuanto a las relaciones de cationes, el análisis comparativo fue el siguiente:

  • Hierro (Fe) / Manganeso (Mn): bajó drásticamente de 35,52 ppm 2,58 ppm.
  • Calcio (Ca) v/ Magnesio (Mg): está dentro de los parámetros normales con 3,29 meq/100ml
  • Magnesio (Mg) v/ Potasio (K): Subió a 9,50 meq/100ml.
  • Calcio (Ca) + Magnesio (Mg) / Potasio (K): disminuyó 39,51 meq/100ml
  • Suma de bases: se incrementó a 25 meq/100ml.
  • La capacidad de intercambio catiónico: disminuyo a 25,45.
  • La materia orgánica: disminuyó de 3,9% a 1,9% debido a la menor emisión de hojas del Cacao CCN-51.
  • Densidad aparente: se mantiene igual.
  • La Capacidad de intercambio catiónico: disminuyó de 35,40 a 25,45 meq/100 ml.
  • Clase textural franco limoso: suelo adecuado para el cultivo de cacao.

 

En el transcurso de 7 años ha existido una ligera variación en el contenido nutricional del suelo. Lo más representativo es la disminución de la materia orgánica que obliga a realizar una aplicación adicional de Nitrógeno elemento clave para el crecimiento y desarrollo de la planta. El contenido de Fosforo disminuyó, elemento esencial para el desarrollo de las raíces por ende en la absorción de nutrientes.

En cuanto al nitrógeno del suelo se refiere, si consideró el requerimiento de cacao para una población de 1.100 plantas/ha., que es de 151 Kg de nitrógeno/ha. Por lo tanto, el requerimiento interno de nitrógeno para el año 2011 se calculó de la siguiente manera: RN = 151 Kg - (20 x 3,9 MO x 1,08 DA) = 66,76 dividido para una eficiencia de 60%, el resultado es de 111,27 kg de Nitrógeno.

Para el año 2018, el RN = 151 kg - (20 x 1,9 MO x 1,10 DA) = 109,20 kg de N dividido para una eficiencia de 60%, el resultado es de 182 kg de Nitrógeno. La diferencia entre 182 kg (año 2018) y 111,27 kg de N (año 2011), es de 70,73 kg la pérdida de N en 7 años.  Esta cantidad al ser transformada en urea (46% N), dio 153,76 kg, es decir aproximadamente 3,07 sacos de urea de 50 kg que deberán ser incorporadas al suelo por al menos cinco años para recuperar el nivel de nitrógeno que se tenía en el año 2011. El precio de mercado de la urea en la zona de Moraspungo es de USD 19,00/saco.

Un segundo elemento químico que se encontró con marcadas diferencias con respecto al año 2011 fue el fósforo.  Se considera que el requerimiento de cacao con una población de 1.100 plantas/ha., es de 38 kg de fósforo (P) puro, y usando un factor conversión de 2,29 equivalen a 87,02 kg de P2O5/ha. Usando la misma ecuación, el requerimiento de fósforo en el año 2011 fue de: 87,02 kg - (14 ppm x 3,435 x DA 1,08) = 35,08 dividido para una eficiencia de 30%, el resultado es de116,9 kg de fósforo.

En el año 2018, haciendo los mismos cálculos, el requerimiento del cultivo es de: 87,02 kg - (6,95 ppm x 3,435 x DA 1,05) = 61,95 dividido para una eficiencia de 30%, el resultado es de 206,5 kg de fósforo. La diferencia entre los dos años analizados es de 89,6 kg de P2O5/ha, que transformados a Fosfato Di-amónico (DAP) al 46%, da 194,8 kg DAP/ha; o, 3,9 sacos de 50 kg de18-46-00/ha. El precio de mercado de este insumo es de USD 30 /saco.

Para la aplicación de estos dos insumos faltantes en el suelo (urea y fosfato di-amónico), se requieren al menos dos jornales al año, de la siguiente forma: un jornal para la aplicación del 50% de los dos insumos a la entrada de las lluvias; y el otro jornal aplicará el 50% restante, a la salida de éstas. En los demás elementos químicos los cambios no son de mayor significancia o su variación es irrelevante para incorporar en la valoración económica del daño ambiental. Una vez obtenidos los valores faltantes de nitrógeno y fósforo, se procedió a calcular el costo de reparación del suelo/ha, desde la perspectiva ambiental causado por la reconversión de cacao arriba a cacao CCN51.

Los insumos necesarios para reparar el daño al suelo son: urea y fostato di-amónico. Las cantidades a aplicar son de 150 y 200 kg., respectivamente, por el tiempo de cinco años. Para la aplicación de estos insumos solamente se requerirán dos jornales al año, por el mismo tiempo. Los precios de mercado de los insumos en el mercado local son de USD 0,38/kg para la urea; y, USD 0,60/kg para el DAP. El precio del jornal en la zona de la investigación es de USD 15,00 (Tabla 8).

Aplicando la fórmula de costo de reparación, una tasa de descuento (r =12%), el costo de restauración estimado por hectárea, para el daño ambiental del recurso suelo es de USD 764,03. Asumiendo, que esta situación se haya mantenido en toda la zona de Moraspungo, el daño total alcanza los USD 649,422 en las 850 ha de cacao CCN51 que existen sembradas actualmente en la UOPAM, de la siguiente manera:

 

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El uso intensivo e indiscriminado de los bienes ambientales, en especial del suelo, está generando un fuerte impacto ambiental negativo en el recurso, de tal forma que, si no se propende por su protección y conservación, puede llegarse a perder sus características y por ende su capacidad para ser empleado dentro de otros procesos productivos posteriores o como soporte para actividades de ocio y recreo, entre otras. En ese sentido, es importante insertar planes de gestión ambiental en nuestras organizaciones agrícolas para proteger y conservar los recursos ambientales (Silva y Correa 2010).

En un estudio relacionado con la evaluación económica sobre el rendimiento hídrico en una cuenca de bosque nativo y otra cuenca de Pinus radiata, determinaron que este parámetro se redujo de manera acelerada en la cuenca plantada con Pinus, con respecto a la cuenca con bosque nativo. La valoración económica determinó una pérdida en el bienestar resultante de un cambio de uso del suelo, por efecto de la siembra de diferentes especies de árboles (Oyarzún y Núñez 2015).

Por otro lado, esta investigación estimó el valor económico del daño ambiental en el recurso suelo, provocado por el cambio de la variedad de siembra de cacao entre 2011 y 2018 en la zona de Moraspungo. Los resultados muestran una pérdida significativa de los elementos nitrógeno y fósforo. Estos dos macroelementos del suelo fueron extraídos por la exigencia de nutrientes del cacao CCN51 sembrado en monocultivo con una población de alrededor de 1 000 árboles por hectárea. La reposición de los elementos los nutrientes perdidos, causados por la siembra de CCN51, indican que al menos se necesitan cinco años continuos de aplicación de N y P en las cantidades establecidas anteriormente. Por lo tanto, se estimó que el costo de reparación para reponer el daño ambiental en el suelo, se requiere al menos USD 764,03 por hectárea y USD 649 422 en las 850 has de cacao CCN51 que existen en la actualidad en toda la zona de Moraspungo.

A pesar de que la literatura consultada sobre la valoración económica del daño ambiental del suelo en el Ecuador no es abundante, un estudio metodológico realizado en Costa Rica por el Instituto de Políticas para la Sostenibilidad (Barrantes, Gerardo; Di Mare, María 2001), permitió estimar económicamente el costo de reparación de un recurso dañado por efecto de las actividades agropecuarias.

Si la externalidad negativa es remediada, el daño ambiental no desaparece, pues el impacto ambiental, se mantendrá aun cuando los recursos invertidos para la remediación se dirijan a combatir las causas que provocaron ese daño; por ejemplo, incorporando al suelo algún insumo que lo descontamine (Delacámara 2008).

Diversos autores analizan el tema del daño ambiental de suelo por el uso de sustancias químicas.  (Silva y Correa 2010), destacan el hecho de que, aunque las actividades económicas, especialmente la agricultura, vienen sustituyendo el uso de sustancias como plaguicidas y fertilizantes por otras menos contaminantes, el ritmo de sustitución está por debajo del crecimiento agrícola, por lo cual se presenta un des-balance que genera un uso intensivo del recurso suelo por parte de las sustancias químicas mencionadas. Igualmente, otras actividades productivas también realizan un uso intensivo de este recurso, situación que está conduciendo a una degradación creciente del suelo, así como a una pérdida irrecuperable del mismo.

La aplicación de agroquímicos (pesticidas y plaguicidas especialmente), ha demostrado que reduce la capacidad microbiana en el suelo, pérdida de biomasa, muerte de especies vegetales o enfermedad de las personas que están en contacto con estos productos tóxicos (Silva y Correa 2009).

En Argentina, un estudio sobre las cuestiones económicas ambientales de las transformaciones agrícolas plantea que el monocultivo de la soya afecta notablemente los suelos, intensifica el uso de pesticidas y fertilizantes, y facilitará el desplazamiento de otras alternativas productivas más amigables con el medio ambiente (Pengue 2009).

Finalmente, bajo las consideraciones realizadas en este estudio, la hipótesis se comprueba en tanto y en cuanto, el sacrificio por mantener inalterable la forma convencional de cultivar cacao arriba, ha significado que los productores, por un lado, renuncien a aumentar sus ingresos monetarios por no sembrar cacao CCN51, y por otro, han contribuido a la reducción del daño ambiental del recurso suelo, en la parroquia Moraspungo.


CONCLUSIONES

El costo de reparación del daño ambiental provocado en el recurso suelo desde el año 2011 hasta el 2017 fue de USD 764,00/ha y el daño total de la zona de Moraspungo se estimó en USD 650,000,00/ha aproximadamente.

Aproximadamente existen sembradas en el Ecuador unas 80,000 ha. sembradas de cacao CCN51, por lo que se podría inferir el costo total para reparar la pérdida de N y P en el suelo por efecto de esta variedad sería de USD 61,120,000,00.


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