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CONSIDERACIONES EN TORNO A UNA PROPUESTA METODOLÓGICA PARA EL ESTUDIO DE LA HISTORIA NACIONAL DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO CUBANO.

Rafael Antonio Sorhegui Ortega, PhD.

Doctor en Ciencias Económicas

Director de Investigación Universidad Tecnológica ECOTEC y docente de la Facultad de Ciencias Empresariales

rsorhegui@ecotec.edu.ec


Fecha de recepción:5 de noviembre de 2014.

Fecha de aceptación: 1 de diciembre de 2014.


RESUMEN

El estudio de la dimensión nacional del pensamiento desde la perspectiva de las regiones dependientes aborda otros problemas económicos que son propios de esos países, y responde a otros objetivos e intereses de esas sociedades, condiciona el planteamiento de  una  reflexión metodológica acerca de: ¿Cómo valorar la Historia Nacional del Pensamiento Económico de aquellos países que han sido en algún período de su historia colonizados y dependientes del sistema capitalista? En nuestra opinión la respuesta a la interrogante se encuentra en examinar la comunicación que se establece entre el flujo del pensamiento económico procedente del exterior y en prestarle atención particular a la difusión y al dialogo que a lo interno se realiza en torno a la solución de las cuestiones que son propias y características de una nación o región determinada. Con esta visión, pretendemos apreciar los aportes que realiza las Historia Nacional del Pensamiento Económico en sus dos direcciones: una, relacionada con la recepción, asimilación e innovación de los flujos internacionales del pensamiento económico, y otra, vinculada con las contribuciones que en el orden interno realizan los diferentes autores en relación con determinados problemas que son de interés para la sociedad y la economía del país y que pueden estar en correspondencia o no con la evolución de la disciplina en el ámbito internacional.

Palabras Claves: Historia, Pensamiento Económico Universal, Doctrina Económica, Historia Nacional del Pensamiento Económico, Ciencias Sociales, Problema Económico

 

ABSTRACT

The study of the national dimension of thinking from the perspective of the regions dependent addresses other economic problems that are unique to those countries, and responds to other goals and interests of those societies, conditions the approach of a methodological reflection about: how to assess the national history of the economic thought of those countries that have been at any period in its history colonized and dependent capitalist system? In our opinion the answer to the question lies in examining the communication established between the flow of economic thought from the outside and pay particular attention to the dissemination and the dialogue internally is done around the solution of the issues that are characteristic of a nation or region and own. With this vision, we intend to appreciate the contributions that made the national history of the economic thought in their direction: one related to the reception, assimilation and innovation of international flows of economic thought, and another, linked with the contributions made by different authors in relation to certain problems that are of concern to society and the economy of the country and may be in correspondence in the internal order or not with the evolution of the discipline at the international level

Keyworks: History, Universal economic thought, economic doctrine, national history of the economic thought, social science and economic problem.


INTRODUCCIÓN

La Historia Nacional del Pensamiento Económico Cubano en el seno de las Ciencias Sociales.

En el ámbito de la academia cubana, las indagaciones explícitas[i] en el plano teórico- metodológico para el estudio del pensamiento económico cubano, se inician en la década de los 80 del siglo pasado, al mismo tiempo que surge el movimiento alrededor de la dimensión nacional de la Historia de las Doctrinas Económicas en los países capitalistas desarrollados.

La necesidad de  incursionar en el plano  metodológica se explica, en nuestro criterio, a partir de la imposibilidad de encontrar un cuerpo teórico sistémico en los autores que estudian el pensamiento económico cubano. Por tanto, surge la interrogante en los investigadores de ¿cómo valorar el aporte que realizan a la Ciencia Económica del país aquellos economistas y pensadores que no se identifican con una doctrina, pero sí cuentan con un pensamiento?, ¿Cómo puede definirse un pensamiento económico con esas características y, en consecuencia que debe incluir? Entre los trabajos de los  académicos cubanos dedicados al tema sobresalen los de los profesores Graciela Chailloux,[ii] Ernesto Molina[iii] y Benito Besada.[iv]

 Las proposiciones de los  profesores antes mencionados se caracterizan por defender la tradición que se manifiesta en el plano metodológico para escribir la historia nacional del pensamiento económico cubano, al subrayar que al margen del contexto histórico no es posible comprender y valorar el pensamiento económico de los autores. El preservar la perspectiva histórica no significa que exista homogeneidad en sus enfoques; por el contrario es la diversidad de criterios lo peculiar de sus análisis.

En nuestra opinión, la existencia de criterios plurales realizados por la comunidad académica cubana en la disciplina no supone un síntoma de freno para el conocimiento, sino que es un hecho propio de la dinámica de la actividad social y científica, un factor para su enriquecimiento. Por eso, el proponer analizar la Historia Nacional del Pensamiento Económico Cubano desde la perspectiva de las Ciencias Sociales no significa la sustitución o exclusión de las otras contribuciones metodológicas realizadas, sólo pretende ser una alternativa que posibilite el estudio y sistematización del tema.

La posición metodológica adoptada que parte del reconocimiento de la Economía como una ciencia social presenta como característica que el hombre es, a la vez, sujeto y objeto del conocimiento; el sujeto cognoscente se estudia a sí mismo, a sus semejantes y al marco social del que forma parte; significa que no existe modo alguno de establecer una separación entre el sujeto y el objeto de análisis. Por esa razón, ambos constituyen una totalidad; es decir, el sujeto forma parte del objeto, está inmerso en él y al mismo tiempo es condicionado por este.

Este rasgo distintivo de las ciencias sociales del resto de las ciencias presenta ciertas peculiaridades que deben tomarse en consideración. En primer término, los hechos que tratan de explicar las ciencias sociales son esencialmente históricos, cambian no sólo cuantitativamente sino cualitativamente y de modo irreversible en el tiempo histórico, por lo que no basta la propia observación, sino también los conocimientos acumulados de generaciones anteriores que se plasman en la cultura. En segundo término, hay dificultades (por razones económicas, culturales o de otro tipo) para realizar experimentos destinados a analizar determinados fenómenos o  procesos controlados y modificando las condiciones en que tienen lugar, por último, la acción de los individuos, aunque está condicionada por la sociedad en la que viven y la clase social a la que pertenecen, no está puntualmente determinada. (Barcelo, 1992)

En resumen, los elementos claramente distintivos de las ciencias sociales tienen implicaciones no sólo sobre el método científico a seguir, sino sobre las características de las teorías que son generadas en este ámbito y sobre la transformación del propio objeto de estudio. Esta situación se refleja en el pensamiento económico que se elabora en cada época, país o región, al encontrarse profundamente condicionado por el contexto histórico en que surge y evoluciona.

Entre las particularidades de las ciencias sociales que tienen una incidencia para valorar el alcance del conocimiento que proporciona el pensamiento económico cubano en su devenir histórico se destacan: las condiciones históricas y el carácter de las generalizaciones teóricas. 

 

Las condiciones históricas y el carácter de las generalizaciones teóricas.

Al admitir las características que presenta el análisis en las ciencias sociales determina que el objeto y el sujeto de estudio en las ciencias económicas se encuentren condicionados históricamente. Lo anterior significa reconocer que el material que estudia el economista difiere significativamente del material de las ciencias naturales, por cuanto cambia en el curso de la historia. Esta situación peculiar hace que los hechos económicos no sean permanentes o repetibles sino que se transformen en el tiempo y en el espacio, lo que no significa que su comportamiento no esté sujeto a regularidades y a la acción de las leyes económicas. Por ese motivo, la investigación científica en el campo económico se desarrolla en contextos históricos, sociales y culturales concretos. 

Son varios los autores que en el plano metodológico se han ocupado de estas cuestiones, por ejemplo, Homa Katouzian destaca los factores que conforman el campo de posibilidades del conocimiento en cada contexto socio – histórico; “Dadas nuestras necesidades y exigencias, los medios que tenemos a nuestra disposición, la organización social existente y el fondo de conocimientos de que se parte- cosas todas ellas que en su mayoría, si no en su totalidad son finitas -,el fondo de conocimiento descubrible ni es finito ni aleatorio; y en tanto esos límites se amplíen y las necesidades se alteren, así lo harán los límites y las direcciones de avance del conocimiento”(Katousian, 1982).

Por esa particularidad, las perspectivas de la evolución del conocimiento científico en el pensamiento económico encuentran límites potenciales para la investigación en función del período histórico  en que se desarrolla. En cada una, no sólo se definen los problemas  y las necesidades planteadas a las ciencias, sino que también se delimitan las posibilidades para encarar estos retos; es decir, que las soluciones que plantea la investigación económica  guardan relación con las necesidades y exigencias de ese medio - variables en el tiempo - y con las posibilidades de resolverlas que el mismo permite.

Esta es una peculiaridad propia en el ámbito social, que explica las razones por los cuales las transformaciones económicas no ocurren de manera exacta. De esta forma, fenómenos económicos análogos puedan desempeñar un papel social distinto, tener un contenido social y una función en el desarrollo social completamente diferente, según pertenezca a uno u otro elemento del amplio contexto sociocultural; “He aquí, pues dos clases de acontecimientos que aun presentando palmarias analogías, se desarrollan en diferentes medios y conducen, por tanto, a resultados completamente distintos. Estudiando cada uno de estos procesos históricos por separado y comparándolos luego entre sí, encontramos fácilmente la clave para explicar estos fenómenos, resultado que jamás lograríamos, con la clave universal de una teoría general de filosofía de la historia, cuya ventaja reside precisamente en el hecho de ser una teoría suprahistorica”. (Marx y Engels 1983,p 290-291)

Por tanto, es la realidad misma que se investiga  la que limita las posibilidades de construir un pensamiento económico único con carácter universal constituido por un núcleo firme de teorías consistentes y articuladas que pretenda extender como iguales, al resto de las naciones, las distintas circunstancias geográficas, culturales  e históricas del  país donde fueron  aplicadas originalmente.

Este enfoque que pretende presentar las ideas histórico-concretas bajo la forma de “lo general” a partir de su transformación en “ideas dominantes” confunde la concepción abstracta de una ciencia con las teorías explicativas de hechos concretos

 El carácter histórico de los fenómenos económicos determina que la validez de las teorías sea limitada. Por ello, no es posible inferir leyes económicas universales independientes de una situación histórica concreta, mediante unos supuestos de comportamiento fijados a priori, que  sólo explican determinada realidad, limitada en el tiempo y en el espacio,  y que pueden servir para justificar determinadas políticas, pero no para explicar de forma indiscriminada la realidad de un país cualquiera.( Katousian,1982). 

Esta situación revela que la realidad económica y los patrones de las ciencias  económicas son también producto y resultado de circunstancias históricas y culturales diferenciadas. Esa visión nos lleva a compartir la tesis  de Federico Engels acerca de que las cuestiones comunes solo podrán ser de hecho los más generales, que aparece en la obra el Anti-Dhuring: ... “La Economía Política no puede ser la misma para todos los países ni para todas las épocas históricas... Los habitantes de la tierra del fuego no conocen la producción en grandes masas ni el comercio mundial, como tampoco conocen las letras de cambio giradas al descubierto, ni los cracks bursátiles. Y quien se empeñase en reducir la Economía Política de la Tierra del Fuego a las mismas leyes por las que se rige hoy la economía de Inglaterra, no sacaría evidentemente nada en limpio, como fuesen unos cuantos lugares comunes de la mayor trivialidad. La Economía Política es, por tanto, una ciencia sustancialmente histórica la materia histórica es decir, sujeta a cambio constantes.”(Engels 1982, p179)

El que los hechos sociales tengan lugar en un momento determinado del tiempo, en el cual existen ciertas condiciones que no son permanentes y tampoco repetibles, implica una diversidad de marcos sociales y culturales de reflexión  que hace difícil homogeneizar, tanto temporal como espacialmente, una concepción teórica. Esta situación condiciona que las contribuciones en el pensamiento económico- y en las ciencias sociales en general - presenten un carácter singular y distinto en cada país o región. (Marx, 1973)

Por lo cual, el pensamiento económico refleja un conjunto particular de hechos y problemas acorde: con las relaciones sociales de producción, el grado particular de desarrollo de las fuerzas productivas, la estructura y el nivel socio cultural y político alcanzado por la sociedad en un periodo histórico determinado.

Así, en dos importantes obras de la literatura económica, Carlos Marx describió esta situación, al referir  como Alemania en el siglo XIX, a pesar de “haber demostrado hace mucho ya que en todos los dominios de la ciencia son iguales, y en la mayoría de ellos superiores, a las otras naciones civilizadas. No había más que una ciencia que no contase entre sus cultivadores más ilustres ningún nombre alemán: la economía política. La razón es obvia: la economía política es el análisis teórico de la moderna sociedad burguesa y presupone, por tanto, relaciones burguesas desarrolladas... (Marx 1989, p 209) Faltaba en Alemania el cimiento vivo sobre el que pudiera asentarse la economía política. Esta ciencia se importaba de Inglaterra y de Francia como un producto elaborado; los profesores alemanes de economía seguían siendo simples aprendices. La expresión teórica de una realidad extraña se convertía  en sus manos  en un catálogo de dogmas que ellos interpretan o, mejor, deforman a tono con el mundo pequeño burgués en que vivían...” (Marx, 1973, p XV).

El hecho de que la Economía Política no logra desarrollarse en el país antes mencionado, por no existir las condiciones necesarias y suficientes para el surgimiento de esta ciencia en aquel  momento, no significa que no existió una evolución en el pensamiento económico alemán en correspondencia con el nivel  alcanzado por las relaciones sociales de producción. En ese mismo período se produce un desarrollo de la teoría de la administración, desde un punto de vista muy diferente al enfoque sobre esas mismas cuestiones desarrollados por Inglaterra y Francia. (Shumpeter, 1994).

Esta peculiaridad del condicionamiento histórico en las ciencias económicas determina que el pensamiento económico se elabore en un espacio geográfico y en un tiempo histórico dado, que refleja lo especifico de cada sociedad, donde los problemas requieren análisis distintos, por lo que existe una desigualdad entre la materia con la que trabajan los economistas y pensadores atendiendo a la variedad de las realidades económicas y culturales de los países o regiones, aunque  esa materia forma parte de las condiciones de producción de todo el conocimiento científico de la disciplina.

Tal desajuste se presenta entre la creación del pensamiento a escala nacional y la corriente principal de la disciplina. Este desajuste ha sido objeto de estudio en los medios académicos cubanos en el instante de establecer la relación entre el pensamiento económico cubano y las doctrinas económicas, que son dos construcciones teóricas - metodológicas diferentes y complementarias que se relacionan entre sí como partes integrantes de una sola disciplina científica.

Dado que en las ciencias sociales pueden convivir distintos modelos de interpretación de un mismo proceso o fenómeno económico, es posible defender la siguiente hipótesis en el plano metodológico: El pensamiento económico y las doctrinas económicas son dos procesos similares pero no equivalentes, pues poseen un  objeto de análisis y una dinámica propias, acordes con el conjunto de las tareas científicas que deben resolver, en correspondencia con la estructura socioeconómica y cultural a tono con el contexto histórico en que se desenvuelven y se desarrollan ,lo que posibilita demostrar que tiene valor histórico y científico el pensamiento económico cubano , aunque no alcance rango de doctrina económica. El objetivo que persigue una y otra denominación en sus investigaciones sobre la realidad marca la diferencia.   

Las cuestiones contempladas anteriormente  nos explican que al margen del contexto histórico no es posible comprender y valorar el pensamiento económico de los autores, y nos demuestran que las circunstancias históricas predominantes en cada país son las que determinan el conjunto de los problemas económicos a solucionar. Al no ser semejantes, es necesaria una elaboración teórica propia. De esta manera, aunque  se considere que la ciencia es un patrimonio en su conjunto de la humanidad, la historia nacional del  pensamiento económico, al igual que otras ciencias sociales, no puede comprenderse si no se le sitúa en un espacio y un  tiempo determinado.

En conclusión la historicidad del objeto y del sujeto en las ciencias económicas determina  el contenido y los aportes que se originan en el pensamiento económico cubano, pues se encuentran condicionados por las características del sujeto del conocimiento (el hombre) y de las peculiares relaciones de este con el objeto de estudio. De aquí, que, el pensador o economista cubano forma parte de la realidad que quiere estudiar y se encuentra influido por determinadas prioridades. La visión que pueda tener él sobre la sociedad y sobre lo que pretende que esta sea condiciona su hacer y su propio análisis.

Para valorar las contribuciones teóricas elaboradas por los pensadores y economistas cubanos, se hace necesario instrumentar un proceder metodológico, que nos permita revelar en toda su amplitud lo valioso del aporte realizado al conocimiento económico que nos ha sido legado a través de los años de estudio de la realidad cubana. Nuestra propuesta es examinarlo a través de la perspectiva de los problemas económicos.

Perspectivas de análisis de la Historia Nacional Pensamiento Económico Cubano: Problema Económico y/o Autor.

La razón que nos motivó  analizar el pensamiento económico cubano desde la perspectiva de  los problemas económicos se encuentra en un hecho que, no por ser  reiterado  - por varios académicos cubanos[i] - deja de tener importancia: la dificultad de lograr una sistematización de las contribuciones realizadas por un solo autor en un período histórico determinado.

Nuestra propuesta parte del marco teórico metodológico seleccionado en las páginas anteriores, que plantea que la realidad estudiada por el economista o pensador no es inmutable, como en las ciencias naturales. Los hechos económicos cambian en el tiempo y en el espacio, pero tan importante como esta particularidad del objeto de investigación son las del sujeto; donde la formación cultural y la visión del mundo de los científicos influyen de modo sustancial en su actividad de investigación. Compartimos  el punto de vista de los académicos italianos Ernesto Screpanti y Stefano Zamagni: “en última instancia son las sociedades en su conjunto las que determinan el clima cultural en que se dan y se limitan las opciones de cada científico en particular y de la comunidad científica. Son las sociedades en su conjunto las que dictaminan la importancia de los problemas a estudiar; las que establecen las direcciones en las que se deben buscar las soluciones...” (Screpanti y Zamagni 1997, p 20) 

De modo que las particularidades del proceso del conocimiento científico de las ciencias sociales se trasladan a nuestra disciplina y fundamentan  una relación estrecha entre época histórica, autores y  problemas económicos.

La selección como eje conductor de un problema económico o de un autor depende de los objetivos que se proponga el investigador y de las posibilidades que brinde en última instancia la época histórica que se va a estudiar o analizar. Podemos considerar que existe un triángulo donde la época histórica es la base y los problemas económicos y los autores constituyen los laterales. Nosotros partimos en nuestro análisis del problema económico en una época determinada y de su reflejo teórico por los autores. 

El planteamiento que seguimos nos lleva a considerar que el análisis del pensamiento económico transita  por cada uno de los aspectos mencionados.  La Selección de un autor o un  problema en una época determinada  son dos  perspectivas metodológicas  diferentes pero interrelacionadas, a partir de las cuales se puede estudiar la Historia Nacional del pensamiento económico cubano. La elección de una de ellas no significa la exclusión o sustitución de  otros enfoques.

 En síntesis, consideramos que, atendiendo a los objetivos que persigue el investigador,  la época histórica seleccionada,  autor y  problema  a investigar  son los elementos que    determinan cuál es  la perspectiva de análisis  que  se debe utilizar para valorar  en cada fase o etapa  el aporte realizado por los diferentes autores en el pensamiento económico cubano.

 Como en el estudio del pensamiento económico cubano existe el inconveniente de que un solo autor pueda contemplar en su producción intelectual la diversidad de temas y situaciones tratadas, es poco probable que lleguen a explicar de modo general la realidad a la que se refieren. Por esa razón, en nuestra opinión, no siempre el pensamiento económico cubano puede ser analizado exclusivamente a través de un solo autor en una época histórica determinada.

El pensamiento económico cubano se ha  caracterizado por la elaboración de un conjunto de ideas, aspiraciones, interpretaciones, reflexiones, criterios y propuestas prácticas concernientes a las cuestiones económicas que nutren,  en específico,  a la política económica. Sin embargo, este propio pensamiento no representa un cuerpo teórico unificado, lo cual impide que un autor pueda de manera exclusiva integrar un conocimiento sobre la realidad en forma sistémica.

Esa situación nos presenta una dificultad metodológica para poder valorar las aportaciones que han realizado los economistas y pensadores cubanos al acervo de nuestro conocimiento económico.

El estudio sobre el pensamiento económico cubano en este período nos ha demostrado, que dicho pensamiento se centra más en los problemas que emergen de la realidad, que lo planteado por la teoría. De aquí, se deduce la necesidad de proyectar un enfoque metodológico que privilegie el “enfoque del problema” en la investigación científica.

Esta orientación metodológica nos permite a partir de la identificación del problema económico, revelar el diálogo que se establece alrededor del problema, la comunicación proverbial entre los diferentes autores y con ello la posibilidad de evaluar las capacidades de entendimiento, hecho que facilita la síntesis sistémica de todo el conjunto de las propuestas de modo coherente.

  Para ello se requiere que se considere  en primer término la época histórica, con el objetivo de determinar una idea exacta del conjunto de los problemas que enfrenta el país o región en correspondencia con el contexto socioeconómico, político y cultural. En el estudio de las obras de los autores relacionados con ese periodo histórico encontramos el reflejo en el pensamiento económico de la solución a los problemas económicos que brinda cada uno de los investigadores, atendiendo a las preguntas que se formularon en ese espacio y tiempo,  acorde con sus intereses de clase. Por tanto, a través de los autores  identificamos cuáles son los problemas económicos a examinar.

En apoyo de esta opción metodológica, el estudio de  la historia del pensamiento económico cubano, debe realizarse a partir de reconocer los problemas económicos que existen en la época  y las soluciones (teóricas y/o prácticas) que ofrecen a cada uno de ellos las diferentes tendencias de pensamiento en  correspondencia con el nivel internacional de la ciencia.

En virtud de las particularidades que presenta las ciencias sociales, los problemas económicos son diversos y específicos a cada sociedad. No es posible admitir el criterio de Milton Friedman- que predomina en la actualidad en el ámbito académico de la economía, de que “...teóricamente el problema económico es el mismo en una economía de tipo Robinson Crousoe que en una economía agrícola atrasada, en una sociedad industrial contemporánea regida según principios comunistas o en una organización sobre bases capitalistas...” (Friedman, 1966, p 14). 

Esta posición de reconocer un problema económico como “universal” persigue el objetivo de construir una ciencia que se estructura sobre un “cuerpo único doctrinal, del tipo de los que elaboran conocimiento en las ciencias naturales; pero la realidad que se investiga impide elaborar esas teorías, y, desde luego, hasta el momento no lo han conseguido”. (Palazuelo, 2000, p 43).

El carácter multidimensional de las ciencias sociales  conlleva a que lo que comúnmente llamamos problema económico  sean en realidad problemas sociales multidimensionales  que involucran,  no solo la economía sino también la cultura y la política, por lo cual, si todo problema económico es componente de un problema social multidimensional, no puede tener solución solamente en los marcos económicos.

Nuestra hipótesis parte de reconocer que la identificación del problema económico es el paso inicial de cada proceso de investigación en el pensamiento económico cubano. De esta forma el problema económico, se convierte de hecho en el punto de referencia común de todos los autores, constituyendo el eslabón fundamental en la búsqueda de un nuevo conocimiento, que culmina con la construcción de propuestas teóricas que nutren a la política económica.

Por consiguiente, el problema económico convertido en el eslabón intermedio entre el conocimiento adquirido y el que se busca, puede ser  utilizado como síntesis de las propuestas formuladas alrededor de la cual se integran las diferentes ideas económicas. Es decir,  que al hacer resaltar la importancia de conocer qué problemas,  en una época histórica se dieron, nos permite mostrar como sus planteamientos llegan a conformar  un sistema de pensamiento.

Bajo estas premisas metodológicas podemos seguir la evolución del pensamiento económico cubano, valorar el perfeccionamiento y adecuación que sufre la teoría con la que se pretende  fundamentar el estudio de los  fenómenos económicos en cada época histórica, e incluso evaluar  aquellas proposiciones que se derivan de distintas premisas analíticas. 

Desde esta perspectiva, es posible enfrentar con mayor acierto el hecho de que todos los  economistas y pensadores operan con un cuerpo teórico  establecido, que no pueden ignorar. Al mismo tiempo, permite al investigador revelar con mayor certeza en qué medida el pensamiento económico incorpora innovaciones para la solución de los problemas económicos propios, como resultado del reconocimiento inapropiado de las doctrinas económicas procedentes del exterior.

 

En resumen, el enfoque metodológico que defendemos persigue captar en toda su dimensión las diferentes propuestas realizadas por nuestros pensadores y economistas en un tiempo y espacio determinado, para explicar o solucionar los problemas económicos de una época histórica dada. En el conjunto de  sus respuestas  podríamos identificar un pensamiento económico autóctono, coherente, y un sistema teórico. 

La posibilidad de poseer una visión de conjunto de las discusiones que realizan los pensadores y economistas cubanos en torno a un problema económico en una época histórica dada, nos permite analizar las diversas  interpretaciones que se producen acerca de un mismo fenómeno económico. De esta forma, se pueden conocer los aciertos y desaciertos o las presencias y ausencias que se encuentran en las posiciones adoptadas por cada tendencia dentro del pensamiento económico cubano.

Este estudio requiere considerar las siguientes premisas metodológicas, que se nutren de la tradición histórica en los estudios del pensamiento económico cubano:

  • En la investigación del pensamiento económico cubano cada problema económico debe; analizarse en los marcos de un  contexto socioeconómico y cultural determinado .Luego cada problema y su reflejo son diferentes- aunque pueda repetirse los tratamientos sucesivos sobre determinadas cuestiones- en cada período histórico.
  • Las actitudes tomadas frente a los problemas económicos dependen de las  preguntas que los pensadores y economistas  formulen en los distintos períodos históricos. Estas   representan los intereses de los diferentes sectores  sociales que componen la sociedad, por lo cual, todas las  preguntas y respuestas están condicionadas por un juicio de valor, atendiendo a la posición clasista de los autores que integran una determinada corriente o tendencia de pensamiento.
  • Las respuestas que nos brindan en la solución del problema económico en cada período histórico se corresponden con las preguntas formuladas. De este modo, el cambio de las interrogantes planteadas provoca una renovación  en el pensamiento económico. Por esa razón el historiador no debe obviar las preguntas que realiza cada autor, en correspondencia con una tendencia de pensamiento.
  • El análisis de los procesos de recepción, asimilación, adaptación y apropiación social del discurso económico producido en el exterior, teniendo  presente las características económicas y sociales del país. 
  • El examen de nuestra realidad socioeconómica y el estudio de las teorías procedentes del exterior en relación con el debate interno en cada periodo histórico, constituye una perspectiva de vital importancia para escribir la Historia  Nacional  del pensamiento Económico Cubano. El historiador debe identificar en el estudio del pensamiento económico aquellos elementos que han sido tomados como propios, distintos y superiores al “material” procedente del exterior.

 

[i] Los estudios históricos de las Ideas Económicas en nuestro país tienen una larga tradición, que se inicia desde la inauguración  de la primera cátedra de Economía Política en el año 1818, en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio.

[ii] Véase de Graciela Chailloux y Pedro Pablo Rodríguez  “Antología del Pensamiento Económico”, La Habana, 1984(inédito), Graciela Chailloux “Estrategia y Pensamiento Económico frente al Imperialismo”, Editorial Enpes, 1989 y Graciela Chailloux “Pensar la Economía Cubana Premisas Teóricas Metodológicas”. La Habana, mayo del 2000 (inédito).

[iii] Véase de Ernesto Molina: “El aporte de Ernesto Che Guevara al Pensamiento Económico Marxista Leninista en Buba”, en la revista Universidad de la Habana # 232,1989, Ernesto Molina “El aporte del Pensamiento Económico Pequeño Burgués en la Cuba Neocolonial”. Tesis para la obtención del grado científico de doctor en Ciencias Económicas, La Habana, 1996 y Ernesto Molina “Vicisitudes del método de Investigación en la Historia del Pensamiento Económico en Cuba”. La Habana, mayo del 2000.

[iv] Véase de Benito Besada: “Pensamiento Económico Cubano”, en las Memorias del Taller de Pensamiento Cubano. Ediciones Creart, 1995.

 

[v] Véase  de  Félix Torres: “El pensamiento Económico de Jacinto Torras.´´ (1978), y  de Rita M. Aparicio y Felix Torres “El Pensamiento Económico de Carlos Rafael Rodríguez en la década del 50”  publicado en la Revista Economía y Desarrollo (1983) y de Sandra Concepción Bueno “Problemas del Empleo, Inversiones y Desarrollo Económico” (1983),  tutoreado por el profesor Félix Torres. Los trabajos de los profesores Graciela  Chailloux  “Estrategia y Pensamiento Económico frente al Imperialismo” Editorial Enpes, 1989 y Graciela Chailloux “Pensar la Economía Cubana Premisas Teóricas Metodológicas”. La Habana, mayo del 2000(inédito), de Roberto Muñoz y Jonathan Quiroz: “El Pensamiento Económico Cubano: Una necesidad” publicado en la revista Cuba Económica No 4 abril – septiemebre de 1992, de Ernesto Molina “El aporte del Pensamiento Económico Pequeño Burgués en la Cuba Neocolonial”. Tesis para la obtención del grado científico de doctor en Ciencias Económicas, La Habana, 1996 y Ernesto Molina “Vicisitudes del método de Investigación en la Historia del Pensamiento Económico en Cuba”. La Habana, mayo del 2000(inédito) de Benito Besada “Pensamiento Económico Cubano” en las Memorias del Taller de Pensamiento Cubano. Ediciones Creart, 1995.

 


CONCLUSIONES

El hecho de que la historia de los acontecimientos sea pareja a la de las ideas, evidencia la conexión entre las elaboraciones teóricas y la realidad social en que son generados. Por otra parte, muestra el carácter cambiante del objeto de conocimiento y de su ubicación en el conjunto de la realidad social, así como la confluencia de factores que contribuyen a dicho cambio. Y finalmente, permitiría ofrecer pruebas de la relación dialéctica existente entre el cambio de la realidad económica y social y el de las  teorías  que se ocupan de las mismas.


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