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BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS: SU PAPEL EN LA PLANIFICACIÓN DE LA GESTIÓN UNIVERSITARIA
UNIVERSITY LIBRARIES: THEIR ROLE IN THE PLANNING OF UNIVERSITY MANAGEMENT

Elba Elizabeth Calderón Farfán, Mgs.

Magíster en Administración de Empresas

Docente Universidad ECOTEC, Ecuador

ecalderon@ecotec.edu.ec


Juan Pedro Febles Rodríguez, PhD.

Doctor en Ciencias Técnicas

Miembro de tribunales permanentes de Grado Científico para Doctorados.Experto en acreditación de Maestrías.Docente titular de la Universidad de las Ciencias Informáticas, Cuba.

febles@uci.cu


ARTÍCULO DE REFLEXIÓN

Recibido: 23 de mayo de 2017

Aceptado: 25 de julio de 2017

 

RESUMEN

En el artículo se fundamenta la relevancia que posee la biblioteca universitaria como agente social dentro de la comunidad en que está enclavada, ya que son el patrimonio documental de diferentes lenguas, de culturas y pueblos y constituyen una buena parte de la memoria colectiva de la sociedad. Pero esta memoria puede, y es quebrantable, por lo que la biblioteca está obligada a defender con sentido de pertenencia, su grado de participación en el entorno social a la que pertenece y para lograrlo deben iniciar un diseño de políticas que concreten la mejora de su entorno social. La principal conclusión a que se arribó con el estudio es que las bibliotecas  deben seguir desarrollando la concepción tradicional de extensión bibliotecaria y cooperación, pero ahora bajo la perspectiva de las necesidades que demanda la comunidad, a la  que tiene que brindar servicios que faciliten no solo el fácil acceso a la información que sirva para la formación y la investigación de sus usuarios sino también para su desarrollo, es decir, desarrollar un modelo de biblioteca universitaria capaz de generar capital social  y contribuir a la calidad de la gestión educativa de la universidad.

Palabras claves: biblioteca universitaria, función social, investigación, planificación

ABSTRACT

The article is based on the relevance of the university library as a social agent within the community in which it is embedded as they are the documentary heritage of different languages, cultures and peoples and constitute a good part of the collective memory of society. But this memory can, and is breakable, so that the library is obliged to defend with a sense of belonging, its degree of participation in the social environment to which it belongs and to achieve it must initiate a policy design that concretize the improvement of its Social environment. The main conclusion reached by the study is that libraries should continue to develop the traditional conception of library extension and cooperation, but now from the perspective of the needs that the community demands, to which it has to provide services that facilitate not only Easy access to information that serves for the training and research of its users, but also for its development, that is, to develop a model of university library capable of generating social capital and contribute to the quality of the educational management of the university.

Key words: university library, social function, research, planning


INTRODUCCIÓN

El funcionamiento de las bibliotecas universitarias  se hace cada día más importante por diversas razones, entre ellas, la preocupación creciente por los servicios que ofrecen. Esto ha hecho que las bibliotecas estén obligadas a valorar su funcionamiento, con el objetivo de imprimirle cada día mayor calidad a sus procesos y servicios, para determinar sus fortalezas y debilidades, basándose en la recopilación e interpretación de información relativa a las actividades y servicios que presta, lo que servirá de apoyo sustantivo a la planeación institucional.

Las bibliotecas contribuyen al   desarrollo  integral del individuo, y mucho más en la formación del estudiante universitario, y son un derecho que poseen, nunca se puede pensar en un lujo cuando se habla del funcionamiento y acceso a una biblioteca. Es necesario que esto se entienda, no solo por las personas encargadas de crearlas y hacer que funcionen, sino también por parte de la comunidad estudiantil, pues solo de esa manera, ellos podrán asumirlas como una herramienta fundamental en su etapa de estudio. Para ello existen determinadas estipulaciones:

Los principios de una biblioteca, valores y misión se adaptan a la actual sociedad de la información. Son una paleta de servicios básicos que toda biblioteca debe prestar: la consulta en sala de las publicaciones que integren su fondo; el préstamo individual y colectivo; la información y orientación para el uso de la biblioteca y la satisfacción de las necesidades informativas de los estudiantes; y el acceso a la información digital a través de Internet o las redes análogas que se pueden desarrollar, así como la formación para su mejor manejo. (Zuluaga, 2013, págs. 30-38)

Lo referido por este autor destaca la función social de las bibliotecas y  el papel que desempeña la promoción de la lectura, teniendo como premisa que el gusto y los hábitos de lectura no se enseñan, sino que se   trasmiten, y lograr eso lleva consigo la emoción, el respeto y el orgullo que debe sentir todo estudiante por contar con una biblioteca en su institución educativa.

Las bibliotecas universitarias, cumplen con la función social para la que fueron creadas, si además de su instauración, el dominio del destino de todos los libros de su fondo, la promoción de su lectura, se convierten en un agente social y logren insertar los libros en los desarrollos tecnológicos

 

REVISIÓN TEÓRICA

La biblioteca universitaria es definida por la American Library Association como “una combinación orgánica de personas, colecciones y edificios cuyo propósito es ayudar a sus usuarios en el proceso de transformar la información en conocimiento”.

En la dirección https://www.ecured.cu/Biblioteca_universitaria, revisada el 6 de junio de 2017 aparece descrito un concepto de biblioteca universitaria que los autores asumen para este artículo de manera íntegra:

 

Institución que reúne, organiza y difunde información para el aprendizaje, la docencia y la investigación, potenciando la creación de nuevos conocimientos. Contribuye al desarrollo de la cultura y a la trasmisión de los valores locales hacia el entorno de la comunidad donde está enclavada.

En los últimos años se comienza a detectar en las bibliotecas universitarias actuaciones relacionadas con la cooperación al desarrollo:

Es decir, son las universidades las que comienzan a diseñar políticas activas y en las que podrían enmarcarse las acciones desarrolladas por las bibliotecas. Las memorias hablan, muy brevemente de apoyo a la creación de bibliotecas en países en desarrollo mediante el donativo de libros duplicados, gestionados por las propias bibliotecas y dirigidos a proyectos concretos o a través de diferentes ONG’s. También se encuentra la tutela, por parte de algunas bibliotecas universitarias, de profesionales de países en desarrollo para la realización de estancias de formación o visitas profesionales. (Leuva Soto, 2013, págs. 11-15)

Entre los valores centrales de la misión bibliotecaria hay un acuerdo general, en los distintos códigos existentes, en señalar los siguientes: la accesibilidad, la confidencialidad/privacidad, la diversidad, la educación y aprendizaje permanente, la libertad intelectual, la preservación, lealtad a la institución, la preservación, la profesionalidad, o el servicio.

 

Magan (2002) expresa un criterio de interés para las bibliotecas universitaria, que se sintetiza en el siguiente párrafo:

 

 El reto de la biblioteca universitaria a principios del nuevo milenio es poder compaginar el servicio a nuestros usuarios más cercanos, que nuestro carácter determina, con la ética más alta del pensamiento humanista representada por el espíritu universitario de compromiso hacia ciudadanos que superan nuestras fronteras. (p.11)

 

Para Domínguez (2005) la biblioteca constituye un servicio clave de apoyo a dos funciones que son la razón de ser de la institución universitaria: la investigación o creación de conocimientos y la enseñanza o comunicación de dichos conocimientos y Sánchez (2007) considera que las bibliotecas universitarias son la fuerza motora de las universidades, espacios para la gran creación intelectual donde la información es un recurso de alto valor

La biblioteca universitaria, es una institución destinada para el aprendizaje y la investigación, donde se trazan estrategias que faciliten el acceso a la información, los conocimientos y la cultura; además de estas funciones que son de tipo académica, la biblioteca universitaria debe enfocarse hacia el servicio comunitario de su entorno y a la sociedad en sí misma.

Por estar enmarcada dentro de los servicios públicos, la biblioteca universitaria tiene responsabilidades sociales que van más allá de las definiciones tradicionales, pues en ella se pueden realizar actividades y servicios que persigan alcanzar estas responsabilidades, siempre sustentadas por criterios de calidad y compromiso ético.

Es por ello, que cada día y con más fuerza se cuestiona el futuro de las bibliotecas universitarias, ya que se reflexiona sobre la necesidad de replantear los servicios de las bibliotecas, y dejar de verlas solo como entidades culturales y tratarlas como centros sociales. Las bibliotecas universitarias deben lograr ser espacios de aprendizaje y de encuentro y socialización.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Durante el proceso de investigación se aplicaron métodos cualitativos, en una investigación de carácter descriptiva. Los métodos principales fueron: análisis documental, entrevistas a profundidad y la observación, todos los cuales contribuyeron a conformar un sistema de recomendaciones que constituye el resultado principal que se expone en el artículo.

 

ANÁLISIS DE ESULTADOS  Y DISCUSIÓN

Como resultado del estudio se propone convertir la biblioteca universitaria en un Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI), tomando como base las experiencias obtenidas, en varias universidades europeas, como plantea Gavilán (2008). Este es el nombre con el que REBIUN bautizó a los “Learning Resources Centres (LRCs). El planteamiento presupone que la biblioteca universitaria trascienda los servicios habituales y se facilite la gestión del conocimiento de estudiantes y profesores.

Las recomendaciones incluyen tener en cuenta para aplicar, modificar o establecer las siguientes acciones:

  • Seleccionar y establecer servicios de información global relacionadas con la universidad ECOTEC, con actualización permanente
  • Enriquecer todos los servicios de biblioteca, con la incorporación de la divulgación de los contenidos que atesora y su forma de utilización.
  • Estudiar la posibilidad de incluir servicios de carácter informáticos, fundamentalmente para las estrategias de búsqueda y recuperación de información
  • Valorar la organización de un laboratorio de idioma, capacitado para ofrecer principalmente, asesoría en traducción de artículos en inglés.
  • Construir una base de datos que sirva de base para la orientación activa en la búsqueda activa de empleos.
  • Mantener el servicio de salas de estudio, incorporando de manera progresiva, textos digitales y medios para su lectura
  • Realizar servicios de soporte a la formación de los profesores en coordinación con las facultades de la universidad.
  • Participar conjuntamente con los departamentos especializados en la selección, creación y elaboración de materiales docentes y multimedia.
  • Realizar sesiones de debates de temas generales con una frecuencia mensual, logrando que su sistematicidad, convierta en hábito venir una vez al mes a la biblioteca a debatir temas de carácter general, que contribuyan a la cultura del debate profesional.  
  • Evaluar la conveniencia de introducir un servicio de reprografía y otras facilidades directas para el usuario

 Una transformación de esta naturaleza requiere recursos, pero no es necesario introducirla simultáneamente, pudieran ser de forma separada, pero fortaleciendo la importancia de la recuperación de información que es el proceso de localización y almacenamiento de información que luego es accedida por los usuarios dependiendo de las necesidades de búsquedas del mismo, como se plantea en Passailaigue (2017).

Las bibliotecas universitarias cumplen con la función de ofrecer la información a la comunidad universitaria y constituye un importante elemento de apoyo a la docencia y a la investigación. Poco a poco se ha ido transformando la idea de que la biblioteca es solo un lugar donde se guardan libros, esta concepción es fruto de un incremento considerable de publicaciones, sobre todo, de corte científico y toda la documentación aparecida en muchos años. Hay que empezar a concebirlas como un espacio para la promoción de la cultura y como importante apoyo a las investigaciones y los conocimientos que aportan al proceso docente-educativo universitario.

Replantearse el concepto de biblioteca universitaria no solo implica replantear sus servicios y sus modelos, sino que conlleva a replantearse también sus compromisos éticos; es necesario humanizar la biblioteca y tener presente cuál es su función, pues esta será la única manera de cumplir con los compromisos de servir al ciudadano.

Las colecciones que atesore la biblioteca deben estar acorde con las especialidades que se estudien en la universidad, y también deben incluir en ellas bibliografías que propicien la elevación del nivel cultural de los estudiantes y de los profesores. Deben tener diversos títulos que están a la altura del nivel de desarrollo que pretende alcanzar la universidad y este desarrollo es consecuencia, en gran medida al enriquecimiento de la enseñanza en general, y de la educación superior en particular, y también debe tener como objetivo primordial la inserción de nuevos programas.

Debido a las actividades docentes e investigativas que se llevan a cabo en las universidades, sus bibliotecas deben trabajar aún más en cuanto a la relevancia y pertinencia de la información que se brinda a cada usuario, facilitando un uso adecuado de estas y tratando de llenar las expectativas que tienen dichos usuarios respecto al sistema.

Sin embargo, todos estos conceptos, aun cuando son correctos, no estarían completos si no se piensa en el conjunto de actividades que pueden hacer las bibliotecas universitarias al servicio de la comunidad. Esta función conlleva una alta responsabilidad social, y en ocasiones se hace difícil llevarla a la práctica.

Para entender lo que las bibliotecas universitarias pueden aportar al desarrollo social, hay que tener muy claro que estas bibliotecas deben saber asumir los cambios que provocan y afectan no solo a las universidades sino también a la sociedad, para de esta forma poder incorporarlos a sus planes estratégicos y a sus servicios y para ello deben analizar muy bien el entorno y adecuarse a él, con una flexibilidad tal que les permita convertirse en abanderadas de sus propias universidades.

En cuanto a la formación, la biblioteca universitaria ya ha tomado conciencia de las adaptaciones que tiene que realizar en sus servicios para dar una respuesta adecuada a las renovaciones que presuponen el cambio de los modelos educativos que, entre otras cosas, pone mayor énfasis en el aprendizaje y no en la carga docente. El impacto de este nuevo modelo en la biblioteca es de gran relevancia.

Además de sus funciones tradicionales de apoyo a la docencia y a las investigaciones, la biblioteca, deben de manera inmediata encauzar sus propósitos para poder ayudar a las universidades en función del servicio a la comunidad, porque las universidades ya son entidades de vertebración social y necesitan interactuar con la comunidad, mediante estrategias acertadas, entre las que se encuentra el rol de las bibliotecas.

Ya se ha hablado de la necesidad de hacer confluir todos los esfuerzos y recursos de un entorno determinado para la creación de sistemas regionales/locales integrales de información y de la responsabilidad de las autoridades locales en su construcción. Sin embargo, la biblioteca universitaria, por la magnitud de recursos que pone en juego y por su habilidad en la gestión de alianzas, no debe renunciar a un papel clave en el desarrollo y creación de escenarios como los planteados. Su visión universitaria, y su alto nivel de profesionalidad le obliga a colaborar, con mayor grado de exigencia y participación, en la creación de un debate social y profesional que derive en la confluencia de muchas instituciones con un único objetivo puesto en el desarrollo de su sociedad. Además de este papel integrador que puede jugar la biblioteca universitaria, son muchos los motivos por los que, en un determinado momento, unos ciudadanos particulares o colectivos de la comunidad que no necesariamente estén contemplados en el esquema tradicional de formación e investigación científica pueden requerir de los servicios de la biblioteca universitaria.

Por otra parte, hay una serie de servicios que la biblioteca universitaria puede ofrecer a su comunidad local como son la ampliación de horarios de apertura, que son muy útiles en periodos de exámenes, o ser servir de apoyo a la docencia no universitaria.

Si hay un espacio de integración que la universidad puede ofrecer a su comunidad es su capacidad para fomentar reuniones culturales y sociales. Con la potencialidad de profesionales en diversos sectores de la cultura, la política, el arte o la ciencia, la biblioteca puede poner a funcionar mecanismos que propicien la interrelación entre ellos, para realizar actividades que meritan ser desarrolladas en algún centro específico, y la biblioteca es el mejor “lugar de encuentro”, por su imagen de calidad que siempre la ha caracterizado.

Los actores de la extensión universitaria necesitan aliados en la organización de eventos y los bibliotecarios pueden serlo. En muchos lugares del mundo se realizan conferencias, debates, exposiciones de diferentes ramas de la cultura, se reciben personalidades, con los que se tiene obligación de enseñar lugares emblemáticos, y para todo eso, la biblioteca es el lugar ideal.

En las bibliotecas universitarias se pueden realizar actividades con diferentes fines, como pueden ser jornadas por el Día del Libro, exposiciones de apoyo a congresos, homenajes por distintas conmemoraciones, encuentros con autores y editores, lanzamiento de libros, actividades virtuales, apoyo a ferias internacionales del libro, jornadas de puertas abiertas, pequeñas representaciones teatrales, entre otras y además, establecer relaciones con órganos universitarios de otros países y de otras universidades nacionales.

Un ejemplo muy claro de la interrelación de la biblioteca universitaria con el entorno social, son las acciones de mecenazgo que realizan personas e instituciones sin relación alguna con las administraciones públicas, pues ello demuestra el grado de confianza que depositan los actores sociales en la misión de las bibliotecas universitarias. Estos patrocinadores revierten a la sociedad una buena parte de sus beneficios y de esta forma contribuyen a la construcción de la sociedad.

Las bibliotecas universitarias pueden contemplar dentro de sus objetivos la realización de acciones solidarias como la creación de pequeñas bibliotecas en otros lugares de la ciudad donando libros duplicados o implementar labores de formación para personas con discapacidades físicas y/o con dificultades en el aprendizaje. Y mucho más allá, pueden realizar acciones que presuponen un mayor compromiso social, que puede ir desde enviar libros en lugares donde las bibliotecas hayan sido destruidas por terremotos o bombardeos, formar bibliotecarios en países de extrema pobreza, hasta brindar asesoría técnica para la creación de bibliotecas en lugares donde no existen.

Es muy propio de las sociedades democráticas que una serie de derechos sociales se vean en ocasiones amenazados y es deber de todos los ciudadanos la defensa de los mismos, y en el caso específico de las bibliotecas, hay una serie de asuntos que afectan la esencia misma de ella, y se pueden mencionar como ejemplo: el libre acceso a internet, el préstamo pagado en las bibliotecas, la privatización de los servicios bibliotecarios.

La biblioteca universitaria, por su protagonismo, debe actuar acorde a los objetivos de su universidad, pero también velando por el bienestar de su comunidad dentro de las reglas democráticas, y para esto hay que tener en cuenta, las acciones llevadas a cabo por las bibliotecas en cuanto al apoyo a discapacitados con la eliminación de barreras arquitectónicas y servicios a invidentes. También son destacables las acciones inherentes al medio ambiente, con políticas de reciclaje de materiales.

Las bibliotecas universitarias son el patrimonio documental de diferentes lenguas, de culturas y pueblos, pues constituye una buena parte de la memoria colectiva de la sociedad. Pero esta memoria puede y es quebrantable, por lo que la biblioteca está obligada a defender con sentido de pertenencia, su grado de participación en el entorno social que le facilita convertirse en memoria de la humanidad, y para lograrlo deben iniciar un diseño de políticas que concreten la mejora de su entorno social.

La función de servicio a la comunidad de la biblioteca universitaria está teniendo una mayor presencia en las políticas bibliotecarias de las universidades españolas que contemplan la apertura de sus servicios a otros sectores de la sociedad y no sólo a la comunidad universitaria.

Nada de esto sería posible sin los bibliotecólogos, que por demás es una profesión que ha sufrido transformaciones en su concepción pues ya no se ve solo como el encargado de desarrollar y potenciar los procesos de lectura, las investigaciones científicas, los procesos de formación de la sociedad en general y del ser humano en particular, por medio de su intervención y la gestión del conocimiento.

La profesión bibliotecaria se ha caracterizado por su función al servicio a la comunidad, tanto por sus actividades tradicionales de lectura en sala, préstamo o información y referencia bibliográfica, como las derivadas de las tecnologías de la información, como acceso on line revistas y documentos de todo tipo, repositorios, edición digital, servicios multimedia, entre otros.

La biblioteca como ya se ha expuesto, es un lugar de encuentro y desde ella se puede facilitar una mirada desde el contexto universitario a lo colectivo, ofreciéndola a la comunidad, como un lugar donde se pueden expresar y además negociar intereses, donde además surgen oportunidades culturales, educativas y de inserción social.

Debe ofrecer escenarios para actividades recreativas para niños y jóvenes, espacios y horarios para reuniones de vecinos y asociaciones, propiciando con ello la interacción y las relaciones; esto se logra cuando se cuenta con la participación activa de los usuarios, que hasta el momento han visto a la biblioteca como lugar solo de consulta, pero no basta solo con que la comunidad participe, sino que se necesita un trabajo de conjunto, que permita la construcción de un nuevo concepto de biblioteca.

Es muy importante que la biblioteca universitaria estimule la participación y autonomía de los ciudadanos, siendo un reto convertirse en una institución de, para y con la comunidad, favoreciendo procesos participativos que logren superar la apatía e impliquen su colaboración en el conocimiento de las necesidades e intereses de la comunidad.


CONCLUSIONES Con todo lo que ya se ha dicho, queda evidenciado que la biblioteca universitaria transita un camino que la conduce a participar de manera más activa, en la comunidad en la que está enclavada. Las acciones que debería plantearse, es seguir desarrollando la concepción tradicional de extensión bibliotecaria y cooperación, pero ahora bajo la perspectiva de las necesidades que demandan la pertenencia a una comunidad a la que hay que brindar servicios que faciliten no solo el fácil acceso a la información que sirva para la formación y la investigación de sus usuarios sino también la gestión de los servicios bibliotecarios puestos en función del desarrollo de la sociedad, es decir, desarrollar un modelo de biblioteca universitaria capaz de generar capital social y esta tarea no debe ser difícil para una institución que ya lleva siglos de constante adaptación. Esta adaptación se ha visto identificada con el hecho de realizar debates en foros profesionales y en el seno mismo de las instituciones, creación de planes estratégicos y la evaluación del servicio en la sociedad. El reto de las bibliotecas universitarias es saber combinar los servicios a los usuarios universitarios, que son los más cercanos, y a la sociedad por extensión, con una ética impregnada del humanismo que siempre ha representado el espíritu universitario. La biblioteca universitaria además de ejercer su función académica, debe asumir un rol social, representado en el servicio a la comunidad. Las bibliotecas universitarias deben desarrollar e implementar el concepto tradicional de “extensión bibliotecaria” hacia su entorno social, para suplir las necesidades que la comunidad reclama diariamente, ofreciendo servicios que sirvan no solo para el acceso a la información para la investigación y formación profesional, sino  desarrollar servicios bibliotecarios integrando a la sociedad a la que pertenecen; o sea, deben desarrollar un modelo de biblioteca universitaria capaz de crear capital social en su entorno social democrático. El reto principal de la biblioteca universitaria, es poder disponer y divulgar la información al servicio de los usuarios más cercanos, pero yendo más allá de las fronteras, para comprometerse de manera directa con la social, demostrando así su responsabilidad con su entorno social.


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